Vocación Sacerdotal

Das todo tu ser a DIOS, te liberas de las ambiciones mundanas, haciendo votos de pobreza, castidad, y obediencia.

Das tu ser por entero a DIOS, te liberas de las ambiciones del mundo, haciendo votos de pobreza, castidad y obediencia. Cada día dedicas toda tu vida entera a servir a Cristo y de su Iglesia.

Conoce más sobre la vocación sacerdotal:

Compromiso:

Muchos sacerdotes, hermanos y hermanas te dirán que la parte más difícil de su vocación es la obediencia, no la castidad.

Debes aceptar humildemente donde tu superior te envíe. Debes ser obediente a tu Obispo.

Estas llamado a ser obediente a las enseñanzas de la Iglesia, sin importar tus opiniones personales.

Si eres un sacerdote diocesano, eres "miembro de un equipo". Debes apoyar a los otros sacerdotes de la Diócesis y el trabajo del Señor Obispo.

 

Sexo:

En ti no hay lugar para una relación sexual marital, sino que como sacerdote, hermano o hermana, eres capaz de tener una intimidad profunda con DIOS y los demás. Mucha gente tiene sexo pero nunca tiene intimidad. Centras toda tu energía sexual (líbido) en DIOS, en servirle a El y a su Iglesia.

 

“Usualmente decimos así: “si sólo tuviera la novia adecuada, si sólo tuviera la esposa adecuada, si tuviera solamente esto, si tuviera solamente aquello, yo no estaría nunca más solo y mi vida sería perfecta,” ésto no es verdad. Eso es una ilusión, porque no puedes curar la soledad con cualquier cosa excepto abrazandolo con Fe y dándote a DIOS. Esto es sólo parte de lo que pienso que la vida sacerdotal y de la vida de celibato.“ P. Tim Hepburn, Atlanta

 

Alegrías:

¡Independencia! Sin una familia propia de quien cuidar, puedes ir a dondequiera que DIOS te llame. Libertad para trasladarte, viajar. Trabajas directamente con la gente. ¡Seguridad de empleo!

 

Saber que cada "don" que tienes será utilizado para la Gloria de DIOS.

¿Tener muchos hijos? Como sacerdote tendrás una Parroquia entera que será tu familia.

 Dificultades:

Aunque ganas una nueva y extensa familia, sacrificas el tener tu propia familia. Estas llamado a una vida de pobreza, castidad y obediencia; éstas son bendiciones, pero son difíciles.

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